Cubrir los requerimientos de alimentación familiar es el quebradero de cabeza actual para la mayoría de la población del país, en tiempos de hiperinflación y escasez inducidas. Si bien la mayoría de los rubros de la canasta básica han vuelto a aparecer en los anaqueles, los precios hacen que la compra familiar se convierta en una verdadera gymkana: la primera prueba es conseguir los productos y la segunda, poder comprarlos.

Pero no se desespere y póngase de acuerdo con vecinos, amigos y familiares, que existen alternativas para coronar con éxito la prueba y llevar la papa a la mesa sin empeñar el alma.  Aquí compartimos algunas:

Cayapa alpargatera

Si hacer las compras para la suya ya se pone cuesta arriba, imagínese un mercado para 181 familias. Pues es precisamente la propuesta de La Alpargata Solidaria: una vez al mes, un pequeño grupo viaja hasta los galpones de la cooperativa agrícola Cecosesola, en Lara, y escoge tubérculos, frutas y hortalizas que viajarán a Caracas para ser distribuidos entre las casi 200 familias alpargateras, en una fiesta de trabajo colectivo cuyo cotillón es un saco con más de 20 kg de alimentos, a un costo promedio inferior a los 4 mil bolívares. Sí, leyó bien: menos de 4 mil bs por cada kilo de productos recién cosechados, incluyendo rubros básicos.

 

Pueblo a pueblo 

La Alpargata comparte con otras iniciativas –como el Plan Pueblo a Pueblo– su carácter autogestionario y la voluntad de enfrentar la guerra económica con un foco claro: fomentar la relación directa entre productores y consumidores y evitar la especulación de los distribuidores.

“Antes, los distribuidores decidían lo que se sembraba y compraban a un precio muy bajo para luego venderlo carísimo. Ahora, diversificamos rubros porque sembramos lo que se necesita en las ciudades” explicó Daniel Vásquez, productor del Plan Pueblo a Pueblo, que distribuye alimentos para más de 100 mil familias organizadas en consejos comunales de Aragua, Caracas, Carabobo, Lara, Miranda y Yaracuy.

Los Clap

A diferencia de las dos anteriores, los comités locales de abastecimiento y producción (Clap) son una iniciativa gubernamental que, con sus sí y sus bemoles ha logrado beneficiar a más del 70% de la población, sobre todo de menores recursos. Si no tiene el carné de la patria sería bueno que lo vaya pensando, pues a partir de ahora será requisito indispensable para acceder al beneficio de las famosas cajas o bolsas Clap.

Lo común a todas estas iniciativas es que sólo funcionan a partir del esfuerzo de más de uno. Sí, el esfuerzo colectivo. Esa buena palabra.