Yo suelo mantener una relación masoquista con la banca. La odio, pero de una u otra forma, también la necesito. Hace 5 años, solicité mi primer crédito: Crediauto, le decían. La solicitud fue rechazada 4 veces, siempre bajo el mismo argumento: su sueldo no le dará para pagar las cuotas.

Entonces, hice “trampa”: moví la misma plata de un lado a otro cada tanto tiempo, metí constancias de trabajos falsas, pague balances irreales, convencí a un fiador… obtuve mi crédito. Al principio, la deuda me resultaba insoportable. Al tiempo, la cancelé completa y de un solo golpe.

Por aquella época, también solicite un par de tarjetas de crédito que utilizaba sólo ante dos escenarios: una emergencia (generalmente médica) o uno de esos placeres culposos (un viajecito, por ejemplo) y pagaba apenas podía: “es que a mi me atormenta deber plata”, argumentaba.

Aquella Jessica no imaginaba que un par de años después tendría que solicitar un Credinómina para intentar mantener andando el mismo carrito ni que celebraría con una euforia estúpida que el banco le aumentó el límite a sus tarjetas (en otro reconocimiento de los precios) que hoy usa para subsistir (comida) y cuyas cuotas tarda meses en pagar porque el 24% de interés del banco se ha vuelto un chiste frente a la hiperinflación que vivimos.

Sin embargo, y pese a la grave crisis que enfrentó la banca venezolana en 1994 (con la quiebra de 19 entidades financieras y el “plan de rescate bancario” a través del cual el gobierno desembolsó aproximadamente el 10% del PIB para salvar a los banqueros), y en escala muy inferior en 2008-2009 (por la cual se eliminaron las casas de bolsa), el sistema financiero nacional no ha parado de crecer.

De hecho, uno de los sectores que más crecimiento ha tenido a nivel de su PIB ha sido el sector financiero. La banca venezolana en los últimos años ha superado en creces el PIB petrolero.

“Ha habido momentos en los cuales nuestro PIB ha caído y, sin embargo, el PIB financiero sigue en alza. Son crecimientos sumamente exponenciales. Por ejemplo, las mayores ganancias de bancos como el BBVA a nivel latinoamericano las presenta en Venezuela. También Banesco es uno de los principales bancos de la región, el 3ero, por todo el crecimiento que ha tenido acá”, expresa el economista e investigador, Oscar Forero.

Forero agrega que con la llegada del Gobierno Bolivariano el gasto público se incrementó de una manera bastante alta lo cual generó el crecimiento de los procesos de intermediación financiera, los niveles de bancarización y consumo del pueblo venezolano.

Incluso hoy la tendencia se mantiene. En el último año (junio 2016/junio 2017), la banca venezolana ha más que duplicado el monto de sus activos. Al cierre del primer semestre del año en curso, esta cuenta registra un monto de Bs. 27.061.145.117 equivalente a un crecimiento del 320,3% con relación al mismo lapso del año pasado.

No obstante, entre los diez “bancos líderes”, que agrupan el 85,6% del total activo de la banca, concentrando igualmente más del 75% del total de empleados del sistema bancario venezolano, se encuentran entidades públicas como el Banco Venezuela o el Bicentenario.

Debemos recordar que hasta el 2007, el sistema bancario de Venezuela estaba ampliamente dominado por la banca privada nacional que cubría el 58,4%, mientras que la banca extranjera ocupaba el 30,4% y el Estado solo un 11,2%.
  • Banca privada nacional 58,4%
  • Banca extranjera 30,4%
  • Estado 11,2%

Pero en el 2009, cuando el gobierno venezolano detectó una serie de irregularidades (aumento de capitales sin comprobar su origen, transferencia de fondos de una institución a otra, negociaciones fraudulentas con el dinero de los ahorristas y escasez de liquidez) en distintas instituciones financieras (Banco Canarias, BanPro, Confederado, Bolívar Banco, Banco Real, Central Banco Universal, Baninvest, BaNorte, Mi Casa EAP, InverUnión y Banco del Sol), la balanza cambió.

Desde el 2010 la banca privada se abroga 54,8% de la cuota del mercado; le sigue la banca pública o estatal con 31,91%; y la banca de capital foráneo con 13,29%.

  • Banca privada 54,8%
  • Banca pública 31,91%
  • Banca de capital foráneo 13,29%

El sector bancario público también ha tenido un crecimiento gigantesco. Hoy el Estado venezolano tiene bancos muy grandes como el banco Venezuela y el Bicentenario, piezas fundamentales en lo que se llama el Sistema de Banca Pública, sobre todo por el proceso de nacionalización del Banco Santander (hoy Banco Venezuela). Pero, ¿cómo se logró esto?

“No fue a través de legislaciones. Lo que generó los ingresos extraordinarios de la banca fue la inclusión social que se dio desde el año 2002-2003. Eso se llama ‘el multiplicador de dinero’, la velocidad de circulación hizo que las utilidades y beneficios de la banca pública y privada fuesen mayores porque son ellos quienes captan todas las transacciones económicas. Además se incrementó la cantidad de funcionarios públicos, de becas, de créditos, y todo esto se efectuó a través de la banca, lo cual benefició a la clase asalariada pero también a quienes manejan el capital (…)” expresa Forero.

Incluso, con Chávez, se trató de poner frenos o controles a la banca y por eso se estableció la exigencia, a través de la SUDEBAN, para que la banca cumpliese con un porcentaje establecido de créditos a sectores estratégicos como el turismo, la construcción, la industria, etc. Sin embargo, eso en vez de afectar a la banca pues,la dinamizó.

“Los pequeños y medianos empresarios tuvieron acceso a créditos, algo que en los 90 eso era impensable (…) Hoy, lamentablemente el gobierno ha incrementado las tasas de interés para las tarjetas de crédito, lo que afecta al pueblo y beneficia a la banca, porque la clase asalariada, en tiempos de crisis, recurre es a las tarjetas de crédito”, nos dice Oscar.

¡Lo sabré yo! Entonces, ¿pudiera decirse que fortalecimos al enemigo? “Sí, fortalecimos a un sector de la sociedad que lamentablemente genera su ganancia o su lucro a raíz de la especulación ficticia y crea desajustes en la sociedad (…) Esto debe controlarse. La banca debería tener una serie de límites colocados por la Superintendencia de Banca y Finanzas”, expresa el experto económico.

Para muestra un botón: mucho se habló de los 200 millones en efectivo que se encontraron en la camioneta de Lilian Tintori, pero ¿de dónde salieron esos billetes? ¿Qué papel jugó la banca en ese peo?

“La banca tiene responsabilidad en la escasez de dinero y los retrasos en la entrega de créditos. Pero, además, hay bancos como Banesco, Mercantil, Occidental de Descuento y lamentablemente el Banco de Venezuela, que están jugando un papel fundamental en todo el proceso de lavado de dinero que se está llevando a cabo desde la ciudad de Cúcuta”, acota Forero.
Oscar nos explica que los operadores cambiarios fronterizos en Cúcuta tienen su cuenta en esos bancos, hacen movimientos diarios gigantescos, y afectan de forma dramática la economía venezolana. “Hace falta que la SUDEBAN y la Oficina Contra el Delito Financiero, hagan revisiones, en especial a los procesos de transferencias con dólares que se hacen en una especie de triangulaciones Panamá-Cúcuta-Venezuela específicamente con Banesco”, finaliza.

Tal parece que dentro del sector bancario se mueven los mismos e “indescifrables” intereses. En la actualidad, por ejemplo, los bancos están otorgando créditos para el consumo (aprovechando la necesidad de la gente de pagar cosas que antes cancelaría de contado pero ya no puede: mercados, matrículas escolares, etc.), promoviendo la especulación, y manteniendo a la gente endeudada, pero simulando ser “sus salvadores”.  

La procesión va por dentro, dirían los abuelos.