En estos días fui a visitar a mi vieja, quise llevarle algo, pero el queso duro saltó de 44 a 98 mil bolívares en tan sólo un par de días, un cartón de huevos pasó de largo los cien mil, el precio de las frutas variaba de forma estrepitosa (incluso en los alabados gochos) y un helado magnum costaba 22 mil. Llegué con las manos vacías y me fui peor.

Mi madre, que cada diciembre se mete a pintora, experta en decorar arbolitos y construir gigantescos nacimientos, no ha desempolvado ni medio adornito: “un cuñete de pintura cuesta 1 millón y medio. Además, yo no siento la navidad”, me dijo.

Al ratico, me preguntó si en mi trabajo me venderán pernil “de ese que dicen que será barato” porque “por ahí un kilo va de los 130 a los 160 mil”. Hace días vimos un pan de jamón (San Bernardino) en 150 y una hallaca (Gama Express) en 50 mil.

En mi familia nunca creímos en “los estrenos” (ni cuando había real), hace rato no nos preocupamos por juguetes (no hay niños clamando obsequios), tampoco nos matamos por uvas en noche buena. Siempre buscábamos, por acá y por allá, la alegría de estar.

Hoy, la situación le mata las ganas a más de uno, porque además de no tener con qué brindar (los precios del alcohol asustan más), el verdadero problema es que a veces tampoco se visualizan los motivos.


Explicaciones técnicas y folclóricas

Alguien dijo que “no existe” y fue condenado. Otros se niegan a hablar de ella y, sin embargo, salen ilesos. Los más esmerados nos explican que es “inducida” pero no logran detenerla. Creció tanto que algunos la llaman “hiperinflación” y otros “estanflación”, una peligrosa mezcla de estancamiento con inflación que va arrasando con tus bolsillos y los míos.

La inflación es el aumento continuo y generalizado de los precios de bienes y servicios. La forma más común de medirla es a través de la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC)

¿Cómo se calcula el IPC? Imaginemos que vamos al mercado y colocamos en una canasta todos los 20 artículos considerados “necesarios para nuestra dieta”. Luego, sumamos el precio de cada uno ellos y determinamos el costo de esa canasta. Luego, al mes, a los 3 o 6 meses, al año, hacemos lo mismo, la diferencia entre un precio y otro, es la medida de la inflación.  

La última vez que el Banco Central de Venezuela midió el IPC (al menos públicamente) fue en el año 2015. En aquel entonces, la inflación había alcanzado el 180,9%. No obstante, el Fondo Monetario Internacional, estima que este 2017 será de 652,7% y para el 2018 proyecta 2.349,3%.

En efecto, los precios, de cualquier cosa, varían abismalmente de una semana a otra. ¿Por qué? ¿Cuál es el tras cámara de esta historia?


Paralelo reservado

“Si existen algunas formas y fórmulas para calcular el tipo de cambio paralelo (…) Entonces, vale la pena preguntarse: ¿a quién le interesa que no se devele esta referencia criminal? ¿A quién o quiénes no les interesa combatir el flagelo? Porque de su forma de cálculo se visualizan las herramientas para derrotarlo”, nos comenta una fuente del Banco Central de Venezuela que, por razones obvias, prefirió no identificarse.

Mafiosos identificados con una y otra acera política han llenado sus bolsillos gracias al mismo dólar today. “Hay una relación entre la tasa de cambio del mercado paralelo y la elevada inflación en Venezuela porque no existe una oferta suficiente de divisas que atienda la demanda para importaciones. Por ejemplo, el único oferente de divisas es el Estado; el 98% de ellas, provienen de las exportaciones petroleras. A su vez, no hay transparencia respecto a la cantidad de dólares subvencionados entregados a importadores y empresarios del sector privado; lo que distorsiona las estructuras de costo haciendo que productores y comerciantes indexen sus costos a la referencia del paralelo”, agrega.


¿Parto inducido?

No hay teoría económica que permita explicar el cambio repentino y desproporcionado de los niveles de precios a partir de 2012  en Venezuela”, afirma la economista y profesora, Pasqualina Curcio.

“La causa de la inflación en Venezuela no es atribuible a la disminución de los niveles de producción, tampoco se debe al aumento de la liquidez monetaria, conocida coloquialmente como la impresión de billetes y monedas “inorgánicos”, ni es causada por el aumento de los salarios.

Ciertamente, tanto la base monetaria como la liquidez monetaria han aumentado los últimos años. Sin embargo, el aumento de la cantidad de dinero que circula en la economía no es la causa de la inflación, es la consecuencia. La inflación, desde agosto de 2012, está siendo inducida mediante la manipulación del tipo de cambio ilegal. Mientras no se detenga la escalada de dólar today, no se controlarán los precios”, agrega.

Otros creen que existen intereses ocultos que frenan o impiden estos accionares.

Disparar a matar

Explica la fuente del BCV:  “La variante y elevada cotización de la tasa de cambio del mercado paralelo responde al hecho de no existir transparencia en relación a la disponibilidad real de divisas para atender la demanda, así como a la opacidad en la publicación de estadísticas sobre resultados económicos, que coadyuva a incrementar las expectativas. La solución pasa por ahí y por la recuperación de los equilibrios fiscales y monetarios, así como por la reformulación de la política financiera del Estado, que avance, por ejemplo, en la reestructuración de la deuda pública externa total”, finaliza. Para vencer la guerra (económica) hay que disparar a matar. Por ahora, las navidades, también caen derribadas en el campo de batalla.

Y entonces ¿QUÉ HACER?

Propuestas para el DESAFÍO CAMBIARIO