Los venezolanos podemos pasar horas en cajeros o taquillas para llevarnos una cantidad de efectivo tan mísera que no alcanza ni para un día, menos si usted es víctima de la arbitrariedad de los camioneteros o intenta resolver su comida comprando un par de plátanos en la calle. Cuando intentas usar tu tarjeta la historia no es tan diferente: “nada ¿te la vuelvo a pasar?” Entonces, necesitada y sin opciones, no te queda más que entregarle un porcentaje de tu sueldo al primero que te haga “un avance de efectivo” ¡Cómo si con los usureros no fuera suficiente! ¿Cuál es el trasfondo de tanto realismo mágico?

La culpa es de la vaca

El gobierno responsabiliza a “las mafias del efectivo” (contrabandistas o acaparadores de billetes), algunos economistas de derecha hablan del desbalance existente entre el dinero que circula en las calles y los elevados costos de los productos, aunque estos mismos expertos aseguran que el al Banco Central de Venezuela (BCV) imprime billetes a diestra y siniestra cada vez que se le antoja. Entonces, ¿Chicha o limonada?, ¿Cuáles son las razones por las cuáles el efectivo escasea en Venezuela?

“Yo no creo que haya una sola causa, concurren varias: en efecto hay poco efectivo circulando para las necesidades existentes, y de hecho, persiste una fuerte contracción de la liquidez en términos reales, es decir, correlacionada con la inflación; también existen mafias de extracción de billetes y otras de adelanto de efectivo; a la par, tenemos el atesoramiento por parte de los usuarios que, dado el contexto, guardan los billetes que consiguen y solo los sueltan ante una necesidad extrema; y la lenta capacidad de respuesta del BCV al introducir los billetes del nuevo cono y poner en cintura a la banca”, nos explica Luis Salas Rodríguez, director del centro de estudios de economía política de la UBV.

En efecto, el propio BCV, reconoce que las monedas y billetes que circulan representan entre el 7 u 8% de la liquidez monetaria (alrededor de 40 billones de bolívares). Pero anteriormente rondaba del 10 al 12%. ¿Esto es mucho? ¿Es poco?

¿Cómo se traduce?

“Es muy poco. Sobre todo porque hay muchos pagos del diario que solo se pueden hacer en efectivo, por ejemplo los pasajes o el estacionamiento. Las madres y padres suelen dar algo de efectivo a sus hijos para ir a la escuela. Muchos locales formales o puestos informales no cuentan con punto de venta, porque están en zonas retiradas, porque escasean, porque les resultan muy costosos o porque evaden impuestos y por ende no les convienen los puntos. Las cajas del CLAP, por cierto, también hay que pagarlas en efectivo”, agrega el profesor Luis Salas.

¿O de la banca?

En la banca, tanto pública como privada, también escasean los billetes. Sus trabajadores aseguran que El Banco Central de Venezuela no les envía suficiente efectivo. Incluso afirman que se entrega pocas cantidades a través de cajeros y taquillas “para poder complacer al mayor número de clientes así sea con un poquito”. A veces suenan coherentes, en otras oportunidades se asemejan a las excusas de los culpables. ¿Quién debería asumir este desbarajuste?

“La responsabilidad primaria es del BCV y la SUDEBAN. El primero porque es su responsabilidad garantizar la estabilidad del sistema financiero y monetario. Y el segundo porque debe fiscalizar y todo indica que no lo hace. Si el caso es que los bancos están conspirando pues el deber de estas instituciones es combatir eso, no denunciarlo como si no fueran los responsables de actuar”, agrega Salas.

Ante este escenario, el gobierno intentó sacar de circulación, una y mil veces, el billete de cien; implementó un nuevo cono monetario (que incluye un billete de cien mil), prohibió los avances en efectivo, incluso en comercios formales, donde el servicio se ofrecía de forma gratuita; pero nada ha mejorado la situación.

¿Qué deberíamos hacer? Como no hay una sola causa, no creo que haya una sola solución.

“Lo más fácil sería aumentar de nuevo el cono monetario y poner a circular más billetes, pero si no se soluciona lo del contrabando y las mafias, esto no tendrá efectividad alguna. Lo otro es promover el uso de los medios electrónicos de pago, algo de lo que viene hablando mucho el gobierno, pero que choca con la realidad, pues faltan puntos de venta y existen múltiples fallas en red. En cualquier caso, hay que estar conscientes de algo: lo que está pasando con el efectivo es un síntoma de problemas más complejos, particularmente el espiral especulativo. De no detenerlo y tapar de una vez y para siempre el agujero negro fronterizo, todo lo que se haga tendrá resultados muy relativos, precarios o nulos”, finaliza el profesor

BONUS HISTÓRICO

Este capítulo nos hace recordar la guerra de independencia, cuando Bolívar y Miranda tuvieron que ordenar la acuñación de monedas, pues los comerciantes –en su mayoría realistas- acapararon las circulantes y nadie podía comprar. Al mismo tiempo que especularon con los bienes de primera necesidad, como el pan y el papelón. Entonces… nos repetimos la pregunta: ¿Cuántos nos falta para alcanzar la verdadera independencia?