El 14 julio de 2017, el distribuidor Altamira, emblemático lugar para la oposición venezolana y escenario de la más cruenta violencia de las guarimbas, amaneció con una enorme pancarta: “Chavismo Bravío, Constituyente por la paz”. Esta acción fue el bautismo de fuego del Chavismo Bravío, un espacio de articulación que se formó al calor del llamado a la Asamblea Nacional Constituyente, con el objetivo de aglutinar fuerza entre diversas organizaciones y movimientos sociales, para garantizar el protagonismo del pueblo organizado. Porque frente al reto histórico que supone sostener la revolución bolivariana es indispensable la unidad del chavismo, con protagonismo popular consciente, propuestas, debates y también acciones concretas.

Rigel Sergent, milita en el Movimiento de inquilinos e inquilinas desde el año 2004. Esta organización, a su vez, hace parte de la plataforma Movimiento de Pobladores y Pobladoras desde el 2005; en este espacio convergen otras organizaciones como los Comités de Tierra Urbana, Campamentos de Pioneros/as, Movimiento de Ocupantes y las Trabajadoras Residenciales, con una agenda en común de lucha: el derecho a la ciudad y su transformación mediante la revolución urbana. El año pasado encabezó la lista que presentó la Plataforma popular constituyente/Chavismo Bravío. Desde ese momento,  se generó un lugar común de acción que continúa hasta hoy y que se propone articular las diferentes luchas de los movimientos sociales en Venezuela.

La entrevista la hacemos en un rinconcito de la sala técnica del corredor Boyacá, un espacio de articulación política/técnica para la planificación del Plan de Desarrollo Comunal de los diversos consejos comunales del sector. Estamos en el Urbanismo Santa Rosa, parroquia El Recreo, uno de los más de 100 edificios construidos por la Gran Misión Vivienda Venezuela sólo en Caracas.

En este espacio bullicioso y lleno de mujeres que van a vienen, donde se está llevando a cabo el Registro para ofensiva popular de viviendas en Caracas, comenzamos a conversar sobre la gestión del presidente Maduro.

¿Puedes darnos un balance sobre sus principales logros y lo que aún está pendiente para poder profundizar el proceso revolucionario?

En cuanto a los elementos positivos de la gestión del presidente Maduro, lo fundamental es que no ha traicionado el legado de Chávez en términos de acción de gobierno. Podemos ver casos como el Ecuador, en el que Rafael Correa venía impulsando la llamada Revolución Ciudadana y Lenin Moreno (actual presidente de Ecuador) plantea que todas las problemáticas que tiene el país son culpa de la gestión pasada.

Aquí Maduro en ningún momento ha manifestado que las dificultades que nosotros tenemos son producto de las políticas desarrolladas durante el gobierno pasado. Allí ha habido una dureza de Maduro, en sostener desde la presidencia al proceso revolucionario en el gobierno.

Otro aspecto, es no desprenderse de los elementos ideológicos que conforman la propuesta bolivariana, aquí se ha planteado un proceso revolucionario con la gente, en términos de democracia participativa y protagónica, en una visión de consolidación del socialismo, un enfoque anti-imperialista desde la construcción de un mundo multipolar, y la construcción de alianzas con los pueblos de la Patria Grande.    

Allí, en la continuidad del proceso que veníamos llevando se encuentra la mayor fortaleza, principalmente habernos declarado socialistas.

Finalmente, mantenerse en el poder en un escenario tan hostil, donde desde el primer día han intentado derrocar su gobierno por todas las vías posibles. Con todo lo que eso implica -violencia, guarimbas, intervenciones internacionales, sanciones económicas-, nosotros con Maduro hemos logrado sostener el gobierno.  Eso demuestra una gran habilidad en términos de maniobrar políticamente para garantizar la gobernabilidad.

En cuanto a los aspectos que aún están pendientes, o los avances que a futuro la gente está esperando….

Es evidente que al gobierno del presidente Maduro le tocó la deuda que tenemos como gobierno revolucionario, tener una soberanía en términos económicos. Todavía dependemos de la renta petrolera, es algo que tiene que ser prioritario, no solo porque se trace desde el gobierno, sino porque la misma base del chavismo lo plantea. No se puede construir socialismo si no generamos un sistema económico que se corresponda con este sistema. El tema económico con una visión socialista es una deuda pendiente que tiene el gobierno de Maduro.

Otro elemento, se vincula con fortalecer la democracia participativa y protagónica, de todo el legado del comandante Chávez, en lo personal, creo que ese es el elemento principal. Chávez llamó a diversos sectores del pueblo, con sus distintos rostros y colores a construir el proceso revolucionario y eso pasa por mantener la democracia participativa y protagónica en todos sus ámbitos, que va incluso más allá del partido.

Profundizar herramientas, instrumentos organizativos para el desarrollo de esta democracia, vinculada con la última orientación que dio el comandante Chávez, la Comuna o Nada. Hay que meterle más el pecho al tema comunal. Nosotros apostamos a esta visión, que en este periodo de gobierno tenemos que profundizar.

¿Qué oportunidades se abren para el movimiento comunal a partir de una victoria del chavismo en las próximas elecciones?

Estamos viviendo el proceso electoral en el marco de un período de crisis generalizada. No es solo una crisis económica, hay una crisis cultural, una crisis organizativa y política, una crisis social. Toda crisis es una oportunidad, tenemos que aprovecharla. En este caso pasa por confiar más en la gente, siempre ha habido una excusa, incluso por parte de la dirigencia de la revolución, que no están dadas las condiciones principalmente objetivas, a veces se plantea que las subjetivas, para poder avanzar. Por ejemplo, en elecciones nos han dicho “no están dadas las condiciones para avanzar con el rescate de tierras”.

Rigel toma aire para continuar, pero un combo de mujeres se lo impide haciéndole preguntas sobre el proceso de registro y otras consultas. La pausa viene acompañada del café que me acercan amablemente las compañeras.

Hemos sostenido parte del proceso de la revolución conviviendo con sectores económicos  no afines a la propuesta socialista, sectores económicos y políticos con los que tenemos que seguir conviviendo y que han tenido mucha preponderancia en la política pública. Por ejemplo, en el tema económico, seguimos dependiendo de las empresas privadas.

Ahora tenemos la oportunidad de confiar más en el pueblo organizado, en otros estados del país vemos que la gente está produciendo, con su propio esfuerzo y muchas veces aislada, sin apoyo del gobierno, tienen muchas dificultades para acceder a Agropatria, los campesinos no están articulados.

Allí tenemos la oportunidad para que ese movimiento social que viene produciendo, esa comuna que se viene generando se pueda articular, y el gobierno debe enfocarse en fortalecer este movimiento. Porque si evaluamos el aporte a las empresas privadas y a las comunas y los consejos comunales vemos una desproporción.

Esta es una ocasión para que se equilibre, no quiere decir que desaparezcan las alianzas con las empresas privadas, es todo un proceso que se tiene que ir dando y que se debe generar en mejores condiciones, sin embargo, es una oportunidad para que se confíe más en el pueblo organizado que viene construyendo otra forma de hacer política, fundamentalmente en el plano comunal.

De igual manera, haya una articulación entre el campo y la ciudad, hay una contradicción importante entre el campo y la ciudad que todavía sigue latente, se sigue expresando. Las ciudades principalmente viven de lo que producen los campos, y es precisamente en las ciudades donde se expresa la cara más feroz del capitalismo, lo siguen reproduciendo, no hemos logrado dar el salto hacia la ciudad socialista que queremos generar, la ciudad comunal que queremos construir.

¿Qué escenarios se vienen después del 20M?

En el campo de la oposición todo evidencia que van a seguir generando escenarios de violencia y que la línea imperial sigue manteniéndose. La oposición no había orientado que iba a hacer en estos días mientras vamos al proceso electoral, es decir, la parte de la oposición que no va a participar de las elecciones.

Sin embargo, bastó que el vice-presidente de los Estados Unidos anunciara cuál era su posición frente a las elecciones, para que los sectores más radicales de la oposición generarán una agenda de lo que van a hacer durante estos días: no ir a elecciones, no reconocer los resultados de las elecciones, hacer una serie de movilizaciones, están llamando a un paro.

Eso significa que van a venir escenarios más difíciles a escala internacional, van a seguir las sanciones, van a seguir ahogándonos, pero no solo desde afuera sino también desde adentro, con acciones silenciosas que ya se están ejecutando, como por ejemplo el tema del transporte que está afectado a todos y a todas, fundamentalmente fuera de Caracas.

Van a seguir estas acciones desestabilizadoras que no son contra Maduro, sino contra el pueblo para que se siga desesperando y le vea como único culpable al gobierno. Esto sin dejar de reconocer las responsabilidades que tiene el gobierno.

Ahora, qué se viene después del 20M a lo interno del chavismo…

Primero hay que partir del reconocimiento de la pluralidad chavismo. Chávez cuando llamó a hacer la revolución, logró sumar a gente que venía de la izquierda clásica marxista, leninista, comunista pero también el pueblo a pie que no había militado en ningún partido revolucionario.

Eso es lo que Chávez nos enseñó, dentro del chavismo hay ateos, evangélicos, hay clase trabajadora y también empresarios, el chavismo es multicolor. En esa composición tan amplia, pareciera que cada sector construye su visión. Existen distintas expresiones del chavismo que se vienen configurando más allá del PSUV, es decir, el chavista que cree más en la comuna, en el consejo comunal, el chavismo que está esperando que sea el Ministerio de las Comunas quien se encargue de construir las comunas; o que está esperando que sea el Ministerio de Vivienda quien haga las viviendas, o en contraposición, el movimiento que se está organizando para auto-construir sus viviendas.

Entonces, hay un conjunto de contradicciones que existen dentro del chavismo que se van a cristalizar más allá del 20M. Pero principalmente en el plano organizativo, hay otros partidos del Gran Polo Patriótico que están en un proceso de re-organización, incluso en términos de dirección, en términos ideológicos y eso se va empujado también desde las bases, re-definiendo cuales van a ser sus espacios de militancia y de construcción.

El presidente también ha dicho que quiere radicalizar el proceso revolucionario con la garantía de los votos que obtengamos el 20M, pero eso no solo va a pasar con la cantidad de votos que obtengamos, eso tiene que venir con una presión popular y una movilización de la gente en la calle.

No sólo acabar con el tema del bachaqueo, sino identificar cuál es nuestra responsabilidad ante el tema económico desde las organizaciones, desde el poder popular, desde las comunas, que le vamos a plantear en lo concreto al presidente. Maduro decía que luego del 20M iba a empezar en el estado Lara su gobierno de calle.

Creemos que el gobierno de calle debe trascender, no puede ser solo del tren ministerial, tiene que generar instancias para que el pueblo sea el que gobierne. El pueblo tiene que dar un salto allí, no solo exigir que las instituciones funcionen, sino generar nuestros propios espacios, principalmente en el territorio.

¿Y sobre los desafíos del Chavismo Bravío?

El Chavismo Bravío intenta ser una expresión dentro de esa gran gama que es el Chavismo, que defiende al proceso revolucionario y al gobierno pero que a la vez mantiene una autonomía en el hacer, que tiene agenda propia dentro del avance del proceso revolucionario y que cree que el camino es la consolidación del poder popular.

El principal desafío es poder aglutinar todos los procesos de lucha populares que están dispersos, no desde una posición de vanguardia, sino con el horizonte de mejorar los niveles de organización y participación y poder disputar política a escala nacional. Disputar el tema de la auto-gestión, de la ciudad comunal, de la comuna, en la generación de otras instancias de gobernabilidad.

¿Por qué llamar a votar a Maduro desde el Chavismo Bravío?

Hemos podido evidenciar como se ha metido en este proceso electoral el imperialismo, la presidencia de Estados Unidos ha tomado posición respecto a las elecciones en nuestro país, los presidentes anteriores tímidamente lo hacían.

En este caso quien está llamando directamente a no votar en las elecciones es el imperialismo, o en otros términos, todo un sistema internacional que pasa por Estados Unidos y por la Unión Europea, y algunos países de Latinoamérica que están abiertamente en contra del proceso que estamos llevando aquí. Por eso primero llamamos a votar, a defender el proceso democrático. Es muy importante el llamado al voto para seguir manteniendo las elecciones como parte del proceso democrático, no es lo único, pero garantiza la participación de la gente.

Nosotros y nosotras nos vemos expresados en la candidatura de Nicolás Maduro porque viene demostrando que es consecuente con el proceso chavista, que es el proceso político con el que se identifica la mayoría del pueblo venezolano. No solo la militancia del chavismo, sino una gran parte del pueblo venezolano se siguen identificando con la construcción del socialismo, con la democracia participativa y protagónica, con el poder popular. Por eso, acompañamos este liderazgo que ha manifestado la dirección política de la revolución, es Nicolás Maduro.